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LA RESISTENCIA

No.6
LA RESISTENCIA

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El tema de la resistencia que quiero compartir este día es de suma importancia, porque como veremos, nos mantiene separados de una vida plena, a la cual todos tenemos derecho desde la perspectiva de la creación de Dios. Todo lo que Dios ha creado es perfecto y pleno. Podemos vivir en el amor ya que desde nuestra verdadera esencia, somos amor. Nos pasamos la vida buscando vivir en amor y lo buscamos afuera cuando en realidad es parte esencial de nuestro Ser. Nos sentimos carentes siendo plenamente abundantes ya que nuestro verdadero Ser vive y es abundante como Dios que es Su Fuente. Añoramos la paz y si tenemos conciencia de quienes somos en realidad, como Dios nos ha creado, como Sus Hijos amados, nada nos puede causar temor, porque nada nos puede amenazar, ni siquiera la muerte aparente, ya que Cristo, como nuestro verdadero Maestro y Guia nos ha enseñado, que a pesar de que lo mataron en la cruz, resusita y se aparece para decirnos, que desde el Ser que somos no hay muerte. La vida de nuestro verdadero Ser es eterna como la de Dios, ya que nos compartió la vida de El en nosotros, al ser Sus hijos.

 

De donde y desde cuando ha surgido en nosotros la resistencia. Recuerda lo que nos dice la Biblia, que Adan y Eva vivían  en el Paraiso en perfecta unidad con Dios y con toda Su creación. Pero les entró en su pensamiento la idea de que podían hacer las cosas a su manera, diferente de la creación de Dios que es perfecta, y fabricar un mundo aparte de como Dios lo ha creado. De ahí viene la imagen del árbol del bien y del mal que si comieran de su fruto podrían ser diferentes a Dios. En el instante que esa idea se posesionó de su mente y comieron del fruto prohibido que es una imagen que representa lo que estaba pasando en su pensamiento, se sintieron separados de Dios, perdieron la conciencia de unidad en la que habían sido creados por Dios y se escondieron de Él, por miedo al castigo, ya que sintieron que habían traicionado a Dios y Su creación. En este momento surgió el ego que es esa parte en nosotros que se vive separado, y todo lo vive en la dualidad, malo y bueno, tu y yo, blanco y negro. El miedo, la culpa y el pecado es parte importante del ego en donde nos tiene atrapados. También en ese instante comenzaron a echarse la culpa el uno al otro, y comenzaron a pelearse. Toda la historia del Antiguo Testamento es una historia de un pueblo perdido que se sentía separado de Dios y por esto comenzaron a adorar ídolos, que los Profetas trataron de regresar a Dios, pero basados en el temor, por esto les hablaban de la ira de Dios, lo cual es contradictorio ya que en Dios hay sólo Amor. Cristo como Hijo de Dios con la conciencia de Su verdadera realidad divina, nos viene a recordar quienes somos en realidad, como Dios nos ha creado y por esto nos dice que todos los mandamientos, la ley y los Profetas se resumen en un sólo mandamiento: “Ama a Dios sobre todas las cosas y a tu prójimo como a ti mismo”. Cuando Jesús nos quiere hablar quien es el Padre Dios, nos presenta la parábola del hijo pródigo y ahí cuando regresa el hijo pródigo, el Padre lo recibe con amor, en donde no hay condena, ni reclamo, ni culpa. Todos somos hijos pródigos que el Padre Dios nos está esperando con amor. Sólo tenemos que decidir, regresar a la casa de nuestro Padre Dios.

 

Al igual que Adan y Eva, mientras queremos hacer las cosas a nuestra manera, diferente como Dios nos ha creado en perfecta unidad con Él, nos sentiremos separados de Él  y de todos los hermanos que nos rodean. Bien dice el Dalai Lama con ocasión del ataque a las torres gemelas: ” mientras no entendamos que todos somos uno, nos seguiremos peleando”. En realidad detrás de toda resistencia hay miedo, no suelto mi manera de pensar que me identifico con mi personalidad que me diferencia de todos los demás y por consecuencia me peleo con el otro que piensa diferente. Me identifico con mis emociones que no son amor, vivo enojado y con mucha facilidad me engancho con las personas, con las situaciones, peleándome con todo mundo, porque no son como yo quiero que sean. Vivo constantemente triste, como las personas que viven deprimidas, mi vida no tiene ningún sentido, nada me da alegría aunque tenga todo. Vivo resentido por todo lo que me han hecho en el pasado y por consecuencia me vivo defendiendo, porque el mundo que me rodea me es muy amenazante.

 

A pesar de que nos damos cuenta de que esa manera de pensar desconectada del amor nos lleva a sufrir, y nos quita la paz, seguimos aferrados  a emociones negativas, resistiéndonos a soltar esa forma tan equivocada de pensar. Pero desde nuestro ego que se siente separado desde que comió del árbol del bien y del mal, piensa completamente diferente de Dios y de su real Ser que es amor. El argumento que utiliza el ego constantemente es que yo tengo razón de pensar así, por todo lo que creo que me han hecho, y entonces constantemente tiene razón de vivir con miedos, enojado, resentido, defendiéndose de todo mundo. Así a cada momento y con mucha facilidad pierdo la paz, no soy feliz. Como dice el Curso de Milagros: “Que prefieres tener razón o ser feliz”. Muchas veces en mi consulta como psicólogo, en las sesiones de terapia, las personas me hablan de que están muy enojadas, con alguna persona en particular, como pueden ser mis papás de como me trataron como niños y así me siguen tratando, o sobre todo con mi pareja a quien le encuentro muchos defectos y por consecuencia vivo enojado con ellos. Nuestras relaciones  se desgastan queriendo cambiar al otro, y como esto no sucede, tengo razón de estar enojado, y no se dan cuenta que se están envenenando a todo nivel, porque toda emoción nos enferma mentalmente, emocionalmente, que se refleja en nuestra salud física, que recibe el impacto de nuestra forma enferma de pensar. Recuerda que siempre que te enganchas con cualquier emoción que no es amor, tiene que ver con muchas emociones que están guadadas en tu inconsciente que no has sanado, y que la otra persona o las situaciones las disparan en ti. Lo que tienes que hacer es, aprovechar esa situación para ver en ti dicha emoción, cómo la has vivido y saber que siempre hay una manera diferente de vivir esto mismo, sin negar nada, desde la visión del amor, a ti mismo y al otro, y entonces sin engancharme, me sano y posiblemente nos sanamos juntos. De lo contrario podemos seguir por años enganchados en la misma situación, porque nos resistimos a cambiar nuestra manera de pensar, identificados con la emoción que se nos dispara, lo cual nos lleva a actuar en una forma enferma. Recuerda que la visión del amor que conecta con nuestro pensamiento, para nada es debilidad, ni sometimiento, ni pasividad. Es la energía más poderosa porque es la energía de Dios y de mi Ser, para construir relaciones sanas. De lo contrario si dejo que las emociones negativas sigan presentes, aunque tenga razón, lo único que hacen es destruir relaciones o frente a situaciones difíciles de la vida, nuestras respuestas estarán basadas en el miedo que tergiversa toda realidad.

 

En la vida tenemos muchas conductas adictivas que nos resistimos a dejarlas por miedo a enfrentar nuestras angustias, ansiedades o miedos profundos. Una de las más evidentes es el alcoholismo o la drogadicción, que aunque la persona se da cuenta que se está destruyendo y destruye todo su entorno, lo sigue haciendo sin poderlo dejar. Esto viene de un profundo vacío emocional que tiene que ver con nuestras primeras etapas de nuestra vida, en donde hemos carecido de un sano acompañamiento amoroso. O de una situación traumática que nos ha tocado vivir. Esto ha creado un gran vacío interior que muchas personas la sienten físicamente en la boca del estómago, en donde se guardan muchas emociones no sanadas del pasado. Toda esta situación produce mucha angustia y ansiedad, que cuando bebo vino o ingiero una droga, esta angustia desaparece y se produce un gran alivio. Pero como esto sólo quita el síntoma pero no sana, muy pronto regresa la ansiedad y cada vez más fuerte. Por esto se crea la adicción. Ya no puedo vivir sin el alcohol o sin la droga. El mismo efecto hace cuando por ansiedad voy con el Doctor y me receta una medicina que me quita la ansiedad o el síntoma, pero eso no sana. Lo que verdaderamente sana es una psicoterapia, para ir a la causa que dispara la ansiedad, que son todas las emociones no sanadas guardadas en el inconsciente.

 

Otra adicción muy común es con la comida. Comemos compulsivamente y a todas horas no tanto por hambre, sino para bajar la ansiedad. Me ha tocado acompañar a personas que me dicen que sienten la comida hasta el tope y necesitan seguir comiendo. De aquí vienen muchos problemas de sobrepeso, porque comemos demás. Por esto cuando la persona hace dieta para bajar de peso sufre mucho y le da mucha ansiedad, y en cuanto se descuida rompe fácilmente la dieta. En estos casos es difícil que les funcione hacer dietas, y acaban anojadas y desanimadas. Se resisten a dejar de comer alimentos que los engordan o alimentos chatarros que les hacen daño a su salud física, que a su vez los hacen sentir mal porque están atrapados en la adicción. De la misma manera podemos hablar de muchas adicciones, como puede ser relaciones basadas en profundas necesidades de amor y aceptación que por supuesto no funcionan, porque confunden amor con necesidad, son relaciones coodependientes. Dependencia del sexo que es más bien satisfacer una necesidad que un encuentro real de amor. Por consecuencia crea mayor vacío y por esto necesito muy pronto llenar esa necesidad, de lo contrario me produce mucha ansiedad. Lo que sucede es que la pareja se siente utilizada para llenar las necesidades de la pareja y entonces se aleja, lo cual crea mayor ansiedad y desesperación en la pareja.

 

La mayor resistencia que tenemos a una vida plena, es resitirnos al Amor de Dios. En Dios sólo hay amor, por esto Él jamás nos condena, porque  nunca nos juzga, ni nos culpa. Y si Dios es amor, por consecuencia sólo quiere nuestro verdadero bien. Pero lo que no nos permite acercarnos plenamente a Él y abandonarnos en Él, es el temor. Tenemos temor de que Dios nos castigue, sobre todo cuando sabemos que nos hemos portado mal o hemos hecho algo que pensamos que a Dios no le agrada. A parte de este temor que se puede presentar por lo que hemos vivido en el pasado o en el presente, hay un temor más profundo. Hay un temor guardado profundamente en el inconsciente que viene de Adan y Eva al comer el fruto del árbol del bien y del mal y de haber querido fabricar un mundo a parte de Dios. Es lo que comúnmente llamamos el pecado original porque hemos traicionado a Dios, y entonces viene el temor de Dios porque nos va a castigar. El que se castiga somos nosotros mismos al seguir viviendo separados de Dios, y de nuestros hermanos y de toda la creación de Dios. Desde el ego vivimos con miedo, sintiéndonos pecadores y culpables y esto por consecuencia nos lleva a sufrir, nos enferma y nos lleva a la muerte.

 

¿Cómo se manifiesta esto en nuestra vida? Qué difícil nos cuesta amar verdaderamente. Nuestro amor siempre es condicional  muy distinto al Amor incondiscional de Dios. Nos cuesta mucho amar al otro tal cual es y aceptarlo como es. En toda relación siempre ponemos una barrera como defensa para no abrir completamente nuestro corazón por miedo a que me traicionen, o me abandonen o no me respondan como yo necesito en el amor. Siento que si abro demasiado mi corazón me veré muy vulnerable frente al otro. Esto es muy frecuente en la relación con mi pareja, en donde voy midiendo al entregarme a la relación, viendo siempre como me responde mi pareja. Siempre dejo una puerta abierta para salirme de la relación en caso de que no satisface mis necesidades. Nuestras relaciones tienen que ver en gran parte con mis necesidades, que confundo con amor. Esto se da muchísimo cuando nos enamoramos. Tenemos la ilusión de que la persona que me encontré y de la cual me enamoré va llenar ahora todas mis necesidades, especialmente lo que no me pudieron dar mis papás. Y ¡oh desilusión!, desde mis necesidades no resueltas, normalmente me encuentro con la otra persona igual de necesitada. Y al poco tiempo como no me responde a mis necesidades, comienzo a reclamarle a exigirle o tengo muchas espectativas que dicha persona tienes que sartisfacer, y como el otro está igual de necesitado, no puede dar lo que le pido, porque él también me está pidiendo desde sus necesidades. Y así nos vamos desilucionando de mi pareja y acabamos alejándonos sentimentalmente y la mayoría de las veces con mucho enojo. Mientras yo no sano mis necesidades que todos acarreamos, ya que nuestro papás nos dieron todo lo mejor, pero también con grandes carencias, seguiremos buscando en la vida, a ver quien nos da lo que nuestro papás no nos dieron. Con esto, lo que estamos haciendo es ahondar nuestras heridas de carencias. Y las carencias son como un poso sin fondo, mientras me dan lo que necesito estoy feliz, pero en cuanto dejan de darme, vuelvo a tocar la carencia y vuelvo a exigir, y me enojo porque es la obligación de mi pareja o de las personas cercanas a mi, darme lo que yo necesito. De esta manera se crea una coodependencia, que siempre es enferma y para nada tiene que ver con el amor.

 

¿Cómo sanar mis carencias? Desde mis necesidades no resueltas puedo pedir a mi pareja o a las personas con quienes tengo una relación cercana lo que creo necesitar, pero si no me pueden responder o no lo quieren hacer, porque no son responsables de tus necesidades que provienen de tus carencias, tienes que voltear hacia ti y hacerte cargo de la necesidad de tu niño interior, con todo el amor. Nadie más que tú puedes comprender la necesidad que estás sintiendo, y nadie más que tú, puedes responder a tu niño necesitado de la mejor manera. De esta manera ya no dependes emocionalmente del otro, y esto te dará libertad de vivir tu vida. Una relación basada en el amor, supone que somos dos personas libres, que nos acompañamos en amor. Nos podemos invitar, y si lo dos libremente coincidimos y queremos lo mismo, es maravilloso. De lo contrario si el otro me dice no, usando su libertad porque en este momento quiere hacer otras cosas, yo me tengo que hacer cargo de mi mismo y darme la mejor respuesta.

Para que entendamos esto, tenemos que aprender de Dios que es Amor. Él nos invita de muchas maneras para que regresemos al Cielo, que significa una vida en plenitud, en paz, en amor, en abundancia, en la verdad, pero nosotros somos libres de responder a Su invitación. Si no respondemos a Su invitación no hay reclamo, ni enojo, sólo hay amor. Cuando despiertes y te des completamente cuenta de todo lo maravilloso que te ofrece Dios y veas el infierno en que estás metido, y que has fabricado tu mismo, con tantos miedos, odios, resentimientos, envidias y confusión en la que vives, quizá podrás caer en cuenta que hay otra manera diferente de vivir tu vida y recuerdes que en la casa del Padre se vive maravillosamente bien, como Dios te ha creado, decides regresar a Casa y ahí encontrarás que tu Padre Dios te está esperando con todo Su Amor para darte lo que te carresponde como Hijos de Dios.

Lic. Luis Ojier

  • Cpfabianc Ce
    GRACIAS EXCELENTE TEXTO