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VIVIR CON PLENITUD SUPONE ACCIÓN

 y arriesgarse a expresar lo que eres. Recuerda que eres un Ser maravilloso creado por Dios, con el mismo potencial de vida que está en Dios, para que puedas expresarte y crear a través de la acción. El amor que es parte esencial de Dios y de mi Ser es expansivo a través de sus creaciones. Es manifestar a Dios en tu vida. No permitas que el miedo a ser tú mismo inhiba tu potencial creador. En tí está el Ser tal como Dios te ha creado, sólo necesitas creer en ti, para ser realidad lo que tú realmente eres.

Puedes tener grandes ideas en la cabeza, pero lo que importa es plasmarlas en la acción, de lo contrario no sirven de nada. Puedes acumular conocimientos e información pero si no rinden su fruto, es mandarlos a un archivo muerto. Las ideas son para llevarlas a cabo sino, no darán resultados. Puedes tener muchas semillas, con todo un potencial guardada en un granero, pero si no las siembras, jamás podrás cosechar sus frutos.

Dios es vida en acción, y se manifiesta en su Creación. Y la vida de Dios en ti te invita a que seas creador. La mejor manera de decir: “Te amo Dios”, es expresando la vida de Dios en ti, dando todo lo mejor de tí. En este momento estás vivo, así que toma tu vida y disfrútala creando en lo que vives y haces. No te resistas a que la vida pase a través de tí, es Dios que quiere pasar a través de ti.

La vida se manifiesta y se expresa en el presente, para esto deja ir al pasado, para vivir el momento presente, aquí y ahora en plenitud. Tampoco no vivas preocupado por el futuro, que no ha llegado y no sabes como va a llegar. Además el miedo que viene agasapado en la preocupación, crea siempre los peores escenarios. Los miedos del pasado, los proyectas hacia el futuro. Y todos los pensamientos de miedos emanan energías negativas, que fabrican obstáculos para que la abundancia de la vida no llegue a tu vida. Es importante trabajar con tus miedos que no te permiten tener una vida plena, confiada.

No disfrutar lo que vives ahora, te muestra que estás atorado en el pasado, no has podido soltarlo y lo sigues cargando. O preocupado por el futuro que no ha llegado. El presente te ofrece toda la oportunidad de una vida basada en la realidad en donde si te expresas como tu eres con amor, no necesitas hacer cosas espectaculares, en la sencillez de la vida está lo grande.

La acción tiene que hacerse con armonía y en paz. Toda acción que se hace compulsivamente y muy de prisa no viene de una expresión creativa del amor, sino más bien del miedo a carecer o basada en la importancia personal. Cuando la acción se hace en paz y en armonía, fácilmente se sincroniza con el Universo, y entonces si estoy en contacto conciente conmigo y con la realidad presente, coincidimos. Y al coincidir, con muchísimo menos esfuerzo, logramos en la vida lo que queremos.

En la acción hay dos momentos: Uno que se expresa y se manifiesta hacia afuera y otro que se conecta hacia adentro en el silencio interno, en el vacío, en donde está toda la información con la sabiduría de Dios. Desde este silencio interior que se conecta con la esencia de cada ser, se gesta la vida que se expresa en la creación de una planta, de una vida humana, de una empresa. De todo lo que tu quieras crear. Es en el silencio de la matriz de nuestra madre durante los 9 meses en que se gestó nuestra vida y que se manifestó en el momento del nacimiento. O una semilla que al ser plantada en la tierra se conecta con la información que tiene en su esencia, para formar una planta o un árbol con sus raíces, su tronco, sus hojas, flores y frutos.

Todos estamos llamados a una vida plena y creo que todos la añoramos. Y el vivir consciente en el momento presente nos facilita el lograr una vida plena. Cada momento de nuestra vida es perfecta como es, aunque estemos en crisis o atrapados en una enfermedad en donde se nos presentan grandes y fuertes oportunidades de un despertar de la conciencia. Si en lugar de renegar de la situación, nos abocamos a encontrar la lección que esa situación nos presenta, sin duda nos reportará grandes aprendizajes, que no sólo nos servirán para nuestra vida en este plano humano en que estamos, sino sobre todo para nuestro Ser que ha venido a las lecciones de la vida. Y cuando nos vayamos de este plano nos podremos ir satisfechos y contentos, así como Cristo desde la cruz y antes de morir dijo: “Todo está cumplido me voy en paz”.