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ES POSIBLE VIVIR FELIZ, EN PAZ, EN AMOR

No.2
ES POSIBLE VIVIR FELIZ, EN PAZ, EN AMOR

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Es una pregunta que todos nos hacemos ya que es un anhelo profundo de nuestro Ser, que ha sido creado por Dios para vivir en gozo, en paz, en amor.

 

La respuesta será muy variada y muy personal. En cada uno será muy diferente, ya que cada uno por lo que está viviendo, y por lo que le ha tocado vivir, le impactarán los acontecimientos de la vida, y a nivel interno de una manera completamente diferente, lo cual determinará si vivo preocupado, angustiado, triste, enojado o plenamente feliz.

 

Además los estados de ánimo en nuestra vida cotidiana, sin duda serán muy variados, dependiendo de los acontecimientos exteriores, de nuestros pensamientos y emociones, que determinan las emociones que nos acompañan en cada momento. También esos estados de ánimo, de felicidad, de tristeza, de enojo de frustración, a pesar de que pueden variar, unos pueden ser más permanentes que otros. Hay personas que viven constanemente enojadas, otras tristes, como los deprimidos, o de gozo que han realizados un buen trabajo espiritual de sanación. Finalmente hay personas que viven como en un tobogán con sus emociones, pasan fácilmente de una emoción a otra.

 

Si partimos de todos los acontecimientos que estamos viviendo a nivel país y a nivel humanidad que vemos a diario en las noticias, en donde todos los sistemas están en crisis, como lo anunciaron los Mayas y los Egipcios, tenemos muchos motivos para estar preocupados. Estamos en una profunda transformación. Siempre los cambios que nos traen situaciones nuevas, si no somos flexibles y vivimos apegados a esquemas o situaciones, nos da mucho miedo y nos resistimos, lo cual nos lleva a sufrir.

 

Además cada uno tenemnos en este momento situaciones particulares que pueden estar alterando nuestra paz interior que tienen que ver con nuestra familia o nuestro entorno que nos preocupa: como puede ser una enfermedad un problema con nuestro hijo, o con la pareja, o con nuestros papás, o una situación económica difícil, o en el trabajo.

 

En la relación con nosotros mismos no nos sentimos a gusto con lo que estamos viviendo, o no nos sentimos realizados con lo que estamos haciendo. Estamos pasando una situación incómoda con lo que está pasando en nuestro entorno. Me siento confuso y no sé que quiero en mi vida. Nada me resulta de todo lo que emprendo.

 

Con todo este panorama existe un profundo cuestionamiento si de verdad es posible vivir felices, en paz y en amor. Vemos así mismo a nuestro alrededor a muchas personas adultas que no son felices, entre ellos a nuestros padres, abuelos que no son felices y que están concluyendo su vida amargados. Parece que estamos condenados a sufrir. Además muchas veces nos han dicho que venimos a esta vida a sufrir y que tenemos que aguantarnos. Así nos lo hicieron saber nuestros padres, los adultos y sobre todo la Iglesia: “Con el sudor de tu frente ganarás el pan de tu vida”. Y después de sufrir en este valle de lágrimas, vendrá el premio en la otra vida que será el Cielo, si es que te has portado bien. Así que debemos resignarnos a sufrir, mientras estamos en esta vida. De manera que prácticamene la felicidad está desterrada de esta vida, sólo por unos breves momentos.

 

A pesar de este panorama poco alentador, quiero decirte que sí es posible ser feliz, vivir en paz, en amor y crear un cielo aquí en la tierra.

 

En primer lugar Dios no ha podido crear un mundo de sufrimiento y condenar a sus Hijos a vivir de esta manera. Eso es totalmente absurdo y va contra la naturaleza de Dios, que es Amor.

 

En segundo lugar, nuestra naturaleza esencial de nuestro Ser, que es de la misma de Dios, tiene todas las cualidades que están en Dios, para crear un mundo maravilloso. Mi Ser por naturaleza es amor, es gozo, es libre, es abundante.

 

¿Qué ha pasado que hemos fabricado un mundo de infelicidad, con muchas carencias de amor y fácilmente perdemos la paz?

La causa es que hemos olvidado quienes somos y nos hemos desconectado de la Fuente que es Dios. Y nos hemos identificado con lo que no somos: con nuestro cuerpo, con nuestras ideas y creencias, con nuestras emociones que no son amor, con nuestros roles. Nos hemos identificado con muchos apegos: como es el dinero, las posesiones materiales, relaciones codependientes, con el trabajo, con el alcohol, las drogas, etc.

 

Al olvidar quien realmente soy, e identificarme con lo que no soy, es cuando creamos sufrimiento, dolor y confusión. Podemos por momentos o períodos en nuestra vida sentirnos felices, con mucho amor y en paz mientras está el objeto de felicidad o una relación que nos hace vibrar en un amor especial. Pero cuando esto se acaba y todo lo de este mundo de la materia termina en la nada, me encuentro que todos esos dioses que he fabricado y que me prometían felicidad, amor y paz se desmoronan, y me llevan a un gran vacío y desilusión.

 

El trabajo más importante que venimos a hacer a esta vida, es recordar quienes somos en unidad perfecta con el Padre y vivir de acuerdo a esta realidad. Esta realidad permanece en nosotros desde siempre y jamás nadie ni nada nos la puede quitar, porque es esencial  a mi Ser. Es parte de mi naturaleza intrínseca. En el momento que recuperamos la memoria de quienes somos, nos conectamos con todos los dones que son parte de mi Ser esencial, que son: el gozo, la paz, la libertad, el poder creador. Sobre todo cuando vivimos realmente del amor, porque eso somos, AMOR.

 

Frente a esta realidad, que así nos ha creado Dios como hijos Suyos, no sólo es posible vivir en estado de paz, de felicidad y de amor, sino que ese estado pertenece a la esencia de mi Ser, lo que significa que es mi verdadero estado esencial.

 

Para que entendamos lo que esto significa: Nuestro verdadero ser con todas sus cualidades divinas, es como el sol que siempre está , a pesar de que muchas veces desaparece de la vista, cuando es tapado por nubes, o cuando desaparece del otro lado del planeta y se hace de noche en una oscuridad completa. Tenemos la sensación de que ya no existe, porque no lo vemos, pero en realidad si tomamos un avión y pasamos a través de las nubes, nos encontramos con el sol. Lo mismo si abordamos un avión que va en sentido del sol, nunca desaparece. Lo mismo sucede, cuando perdemos la conciencia de quienes somos, especialmente con ideas y creencias equivocadas, o con emociones no sanadas, aparecen las nubes que opacan la luz de mi Ser o la oscurecen completamente y entonces perdemos completamente la conciencia de quienes somos en realidad, entramos en una total inconsciencia y ya no vemos la luz de nuestro Ser. Por eso vivimos perdidos, confusos y sufriendo. Y por consecuencia la felicidad desaparece y perdemos la paz.

 

¿Qué hacer para recuperar mi estado de paz, de felicidad, de amor?

 

1.- Recuperar la conciencia de mi verdadera Identidad. Recordar ¡Quién Soy Yo!

 

Desde el Paraiso hemos perdido la memoria de quienes somos en unidad perfecta con Dios. La imagen que nos presenta la Biblia nos dice que Adan y Eva vivían en perfecta unidad con Dios y toda la Creación. Cuando comieron del árbol del bien y del mal, perdieron la conciencia de unidad y se sintieron separados. Esto creó divisiones, antagonismos, comparaciones, que deribó en peleas de poder, guerras y diferencias.

 

Cristo como salvador del hombre, vino a recordar quienes somos, ya que Él vivió con la conciencia despierta de su realidad de Hijo de Dios. Por esto nos dijo: “Si tenéis fe en Uds. podéis hacer cosas mayores que Yo he hecho”. Para lograr esta conciencia de unidad es importante cada día volver a esa conciencia de unidad con insistencia sin cansancio, ya que la programación de separación grabada profundamente por generaciones, no es tan fácil erradicar. Es la oración de Cristo en la última cena: “Padre que todos sean uno, como Tú y Yo somos Uno”.

 

Un camino práctico para lograr esta unidad en este plano humano, es aprender a vivir todo desde el amor. Pero no el amor mal entendido que está basado en el apego, que significa llenar nuestras necesidades que se deriban de carencias. El verdadero amor que es parte de mi Ser, vive en la plenitud, en la abundancia, por esto esto es libre.

 

2.- Trabajar con nuestras emociones no sanadas.

 

Todas las emociones no sanadas nos quitan constantemente la paz y la felicidad y nos llevan a sufrir. Todos acarreamos en nuestro inconsciente, emociones no sanadas por todo lo que nos ha tocado vivir, desde las primeras etapas de nuestra vida y por todo lo que hemos vivido. La vida que es dinámica a través de las relaciones con otras personas, o con los acontecimientos de la vida, activan en nosotros las emociones guardadas en nuestro inconsciente y reaccionamos con emociones de miedo, odios, resentimientos, envidias, celos,etc. Esto nos trae como consecuencia que nublan nuestra percepción e inmediatamente perdemos la alegría, la paz y el amor desaparece para dar paso a las emociones que nos llevan a pasarla muy mal. Si no sanamos nuestras emociones, nuestra felicidad y paz son muy efímeras. Y en la medida que vamos sanando nuestras emociones, los períodos de alegría, de paz de amor van a ser más prolongados.

 

La forma de sanar, es saber que cada vez que me atrapa una emoción que no es amor y me ha quitado la paz, hay una forma diferente de poder vivir esta situación o esta relación. En lugar de echar la culpa afuera, ver en mi la emoción negativa con la cual reaccioné, perdonarme y encontrar como sería vivir esto mismo desde la visión de mi Ser, o del amor, o como lo vería Dios. Y programarme para que en este dia lo viva diferente o cuando vuelva a suceder esta misma situación ya no me enganche con la misma emoción negativa que me lleva a sufrir. De esta manera cada situación que se me va presentando es una oportunidad de irme sanando.

 

3.- Revisar nuestras ideas y creencias.

 

Todo lo que piensas eso es lo que creas. A través de tus pensamientos vas creando tu realidad. Como normalmente no nos damos cuenta de lo que estamos pensando, no nos percatamos de lo que estamos creando, y culpamos a los demás de todo lo que nos pasa, o a las circunstancias de la vida, y no nos damos cuenta que lo que viene del mundo exterior, es acuse de recibo de lo que envié a través de mi manera de pensar. Lo hacemos en forma individual o colectivamente. Cuando lo hacemos en forma individual, es la realidad que creamos en nuestro entorno más cercano. Cuando lo hacemos colectivamente como sociedad o humanidad, es nuestra creación colectiva para crear lo que vivimos en sociedad o como humanidad. Vemos allá afuera en pantalla grande la proyección de nuestra propia película. Por esto en lugar de querer cambiar la realidad que vemos allá afuera en la pantalla, lo más importante es realizar el cambio en nosotros, en nuestra manera de pensar, que nos lleva a una forma de actuar diferente en nuestra vida. Sana tus pensamientos y sanarás tu entorno y crearás un mundo maravilloso.

 

Es importante revisar de donde provienen nuestros pensamientos: Hay dos fuentes importantes de donde provienen: O vienen basadas en el miedo que nos conecta con todas las emociones negativas, o en el amor y todos los sentimientos que se deriban del amor.

 

Si el pensamiento se conecta con el miedo vamos a crear para nosotros y los demás situaciones negativas. Es muy común que  ante cualquier problema o situación difícil o amenazante nos asalte la preocupación, que disparan pensamientos negativos porque están basados en el miedo. Y cuando esto sucede no nos permite ver la realidad con toda objetividad, la tergiversamos.

También desde el miedo queremos controlar las situaciones o a las personas. Y esto es pura ilusión porque no puedes controlar ninguna persona ni las situaciones de la vida. Y eso genera en ti mayor preocupación y al final tu mismo quedas controlado por tus miedos y ansiedades.

 

La única visión sana y sabia de la vida, nos la da el amor, porque es la visión de Dios y la de tu Ser. Ver a cada persona como Dios la creó, impecable, santa, llena de luz, comenzando con nosotros mismos. Cuando yo me equivoco o me dejé atrapar por cualquier emoción que no es amor, lo primero que tenemos que hacer es perdonarnos, porque cuando estamos atrapados por emociones negativas, hay inconsciencia que vienen del pasado no sanado, ver el error o la emoción con la que actuamos y corregirlo con la visión diferente basada en el amor. Lo mismo cuando alguien actúa de la misma manera, es perdonarlo porque también está actuando inconscientemente atrapado con una emoción que no corresponde a su verdadero Ser que es amor. Esto no significa permitir cosas que no quiero, porque esto significaría una relación enferma, sino con amor desde mi verdad, poner un límite sano para mi y para la otra persona, sin discusión ni pelea.

 

Mucho de nuestros pensamientos provienen de creencias que han quedado establecidas en las primeras etapas de nuestra vida que nos han transmitido nuestros padres, adultos importantes que nos acompañaron, la religión, grupos políticos, filosofías que estuvimos relacionados y que nos impactaron. De ahí han surgido muchos fanatismos.

Cuando se establece una creencia, se fijan las ideas y ya no se cuestionan. Se actúa de acuerdo a la creencia en forma atutomática.

Una creencia puede irse transformando si la persona tiene flexibilidad y está abierta al cambio y puede cambiar de acuerdo a nuevas experiencias de vida, o a nuevas investigaciones. En si no es mala una creencia, la cual puede ser un punto de partida. Lo importante es no tener miedo a revisar cada creencia. Si una creencia nos depara felicidad, paz, amor, es una creencia buena, como es la creencia en Dios, como Ser de Amor. O la creencia en mi Ser divino que tiene la capacidad para crear una vida en gozo, paz y abundancia. De lo contrario, cuando una creencia me conecta al miedo, o me quita mi paz interior o mi felicidad y me lleva a sufrir, es sin duda una creencia que tiene que ser revisada y cambiada.

 

4.- Vivir en el presente.

 

Lo que nos quita la felicidad con mucha frecuencia, es vivir en el tiempo, que quiere decir vivir en el pasado o en el futuro. Constantemente el pensamiento nos transporta, ya sea al pasado o al futuro y no vemos el presente tal cual es.

Nuestro pensamiento nos lleva al pasado desde la añoranza o desde la culpa por nuestros errores o los errores de los demás. Cuando entra la añoranza es por algo que hemos vivido en el pasado que pueden ser muchas cosas: una relación, una casa en donde hemos vivido, o una ciudad o país. Añoramos también momentos que hemos vivido con algunas personas o una situación especial.

Cuando el pensamientonos se conecta con el pasado por la culpa, tiene que ver con errores o equivocaciones o cuando hemos actuado con emociones de agresión, o culpando a los demás por lo que nos han hecho. Si no perdonamos realmente seguimos acarreando con esa situación en el presente y permanecemos atados al pasado, que nos impide vivir un presente con plena felicidad.

 

Cuando nuestro pensamiento nos lleva a mirar hacia el futuro, generalmente nos atrapan los miedos a lo nuevo, a lo desconocido. Y una mirada hacia el futuro basda en el miedo, casi siempre ve lo peor que puede suceder, creando escenarios muy amenazadores. La mirada del futuro tiene mucho que ver con nuestro pasado. Si nuestro pasado fue bueno vamos a poder ver el futuro con mayor confianza. Pero si nuestro pasado ha sido con muchos conflictos y carencias veremos un futuro bastante oscuro y difícil.

Tanto el pasado como el futuro no existen: El pasado ya no es, ha muerto, sólo lo revivo por medio del pensamiento que lo trae al presente por medio del recuerso. El futuro aun no ha llegado. Lo único real es nuestro presente, en donde se juega la vida.

Si puedo estar presente con toda la conciencia, estando plenamente en cada momento y en cada día, en primer lugar disfrutaré a plenitud todo lo que estoy viviendo y por consecuencia podré dar la mejor respuesta a cada situación, porque estoy  presente conciente. También en este presente podré estar viviendo situaciones difíciles con paz sabiendo que tengo toda la capacidad para resolver cualquier problema desde mi Ser sabio y poderoso.

 

Lic. Luis Ojier